El aire de finales de octubre en Andalucía huele a castañas asadas, a brasas y a tierra mojada. Antes de que los escaparates se llenaran de monstruos de plástico y calabazas naranja, los andaluces ya celebrábamos la llegada del tiempo de difuntos con un ritual mucho más cercano a la huerta: los farolillos de melón.
Esta costumbre, recuperada hoy en muchas comarcas sevillanas, cordobesas, jaenesas y granadinas, hunde sus raíces en la cultura rural más profunda.
Farolillos de melón en Andalucía: Origen, tradición y cómo se elaboraban
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El calendario agrícola siempre ha marcado la vida en el campo andaluz. Hacia la festividad de Todos los Santos terminaba la recogida de los últimos melones de la temporada.
Tenían hasta nombre propio “melones reculos”, llamados así los melones tardíos del final de la cosecha que no valían para la venta o que quedaban olvidados en las matas y eran podados. Estos melones se convertían en la excusa perfecta para jugar a ser creativos aprovechando la solidez de su piel y el vaciado de su pulpa.
Una linterna que viene de la tiera
El procedimiento no podía ser más sencillo ni más sostenible. Consta de tan solo 3 pasos:
- El vaciado: Se cortaba la parte superior del melón y se extraía la pulpa con una cuchara (que a menudo terminaba comiéndose en la merienda).
- El labrado: La técnica consiste en perforar la corteza vegetal, con un cuchillo pequeño, dibujando estrellas, cruces, ojos, bocas o cenefas geométricas.
- La iluminación: Se fijaba un cabo de vela en la base interior y se ataba un bramante o cordel al borde para poder llevarlo colgado como si fuera una linterna.
Al caer la noche, que en otoño llaga antes, la penumbra de las calles se iluminaba con decenas de estos puntos de luz tenues. Los más jóvenes salían en pandilla a pasear sus farolillos mientras cantaban coplillas tradicionales o pedían por las casas golosinas de otoño: castañas, granadas, bellotas o arrope.
Guiar a las ánimas con luces de melón
Más allá del divertimento infantil, la luz del melón encerraba una simbología sagrada.
En el imaginario popular, la llama encendida no era para asustar, sino para guiar a las ánimas benditas en su tránsito durante la noche de los difuntos y recordar a los familiares que ya no estaban.
Con los puntos de luz creados gracias a los melones convertidos en faroles se pretendía crear un camino luminoso que oriente a las almas perdidas hacia su descanso.
El Halloween más andaluz de toda la vida: los farolillos de melón
Farolillos de melón eran un artilugio que a modo de linterna tallada en el fruto iluminaba los pueblos de Andalucía en el día de Todos los Santos
Durante décadas, con el despoblamiento rural y la llegada masiva del Halloween anglosajón, el farolillo de melón estuvo al borde de la extinción. Sin embargo, en los últimos años diversas asociaciones culturales, colegios y municipios de Andalucía han vuelto a organizar talleres de labrado de melón en vísperas del 1 de noviembre.
El melón es la resistencia andaluza frente a la calabaza en la noche de Todos los Santos.
Los farolillos de melón son parte de un patrimonio olvidado de la Noche de Difuntos andaluza. El farolillo de melón no necesitaba plásticos ni importaciones: nacía de la tierra, iluminaba el pueblo durante una noche y volvía al campo sin dejar huella. Una lección de sencillez y memoria que merece la pena seguir encendiendo cada otoño.
Melones colgados para mantener hasta el invierno
Es tradición andaluza también la costumbre de colgar los melones en las vigas de almacenes de zonas agrícolas con el objetivo de conservarlos a la llegada de la estación más fría.
La clave está en recolectarlos antes de que maduren y colgarlos del techo en lugares frescos y secos a la llegada del frío.
Como sistema para mantener una fruta de verano hasta la temporada de otoño en Andalucía es una práctica establecida desde antiguo. Es la forma de poder disfrutar de este manjar dulce incluso para preparar entrantes, aperitivos navideños o una senclla sopa dulce de melón.
¿Conocías los usos del melón en Andalucía cuando llega el otoño?
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Lda. en Geografía e Historia.
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